Boletín

Festejo de Día de Madres

 Villahermosa. Tab., 11 de mayo de 2018.                                   No.- 013.

Sigue la tradición en el Poder Judicial

·        El presidente del TSJ, Jorge Javier Priego Solís, festejó a las trabajadoras en el tradicional festejo de Día de Madres

·        Música, regalos y un ambiente festivo caracterizaron al convivio en el que se dieron cita quienes constituyen la columna vertebral del Poder Judicial

Como ya es una tradición, las madres trabajadoras del Poder Judicial de Tabasco fueron festejadas por el presidente de la institución, el magistrado Jorge Javier Priego Solís, quien compartió el pan y la sal con quienes desempeñan un doble papel, y se han constituido en la columna vertebral y los cimientos en la noble labor de impartir justicia.

         Acompañado por la coordinadora del voluntariado del Tribunal Superior de Justicia, Alicia Berezaluce de Priego, así como magistradas y consejeras de la Judicatura, el presidente del Poder Judicial reconoció a quienes “son la columna vertebral, los cimientos del Poder Judicial porque trabajan ¡y vaya que trabajan en serio! en cada uno de los juzgados, en cada una de las ofician administrativas y posteriormente llegan a laborar en la casa.

En el convivio en el que se rifaron 30 equipos de aire acondicionado, aparatos electrodomésticos y tablets, el magistrado Priego Solís resaltó la loable labor de las mujeres que ponen gran empeño a sus dos trabajos.

 Comentó que el convivio, llevado a cabo en el salón Candiles, al que asistieron 753 personas, “es poco en relación a lo que se merecen”. No obstante, debemos estar muy conscientes de la situación que atraviesa nuestro país y Tabasco no puede sustraerse a esos problemas económicos, indicó al relatar que su gestión hace un esfuerzo presupuestal, “pero lo hacemos con mucho gusto, con mucho cariño para reconocerles”.

Mientras Chemaney y su grupo interpretaban música para amenizar, la señora María Antonieta Ramírez Fuentes, conserje judicial, rememoraba que trabaja en el Poder Judicial desde hace 31 años, lo cual le fue reconocido con un aplauso unánime de los asistentes a la celebración, porque “me llevó con todos y ya saben cómo trabajo”, señaló orgullosa. Actualmente presta sus servicios en el juzgado sexto civil.

Doña María Antonieta llegó a la institución a fuerza de mucho tesón. “Anteriormente trabajaba en el hotel Maya Tabasco como camarista. Pero pasaba casi a diario para ver si ya había trabajo en el tribunal. Ya después el jefe de personal me avisó que sí había y empecé como intendente en el área de la sala de magistrados”, relató.

Comentó que en estos 31 años el tribunal ha cambiado para bien. “Tiene años que se hacen estos convivios y está bien todo. Son tradicionales los convivios de julio y de diciembre”, recordó la señora Ramírez Fuentes, quien en anteriores celebraciones ha corrido con suerte y se ha llevado a casa un ventilador de techo de lujo, otro ventilador de pie, un minicomponente, y ahora un mini split.

Amar incondicionalmente

La magistrada Guadalupe Pérez Ramírez, integrante de la primera sala penal y de oralidad, manifestó que “ser mamá y trabajadora ha sido una ardua tarea, pero hermosa, en realidad”

“Primero ser madre es un don que Dios nos da. No nada más biológicamente, sino que nos da ese don desde el corazón, porque hay madres que no tuvieron hijos biológicamente, pero que aman profundamente dar todo por esos seres, por esos hijos. Es dar amor, es amar incondicionalmente, es defender a sus hijos y es educarlos. A veces con mano dura, pero es educarlos para que ellos puedan tener la fortaleza en la vida y el conocimiento, y la sabiduría para decidir su vida”

Agregó:

“Y como trabajadora es una gran maravilla tener este trabajo porque es lo que nos permite llevarle a nuestros hijos el pan de cada día. Pero además nos permite desarrollarnos como profesionistas. Incluso hay gente que en el propio Poder Judicial ha entrado a trabajar como escribiente, como yo, y llega a hacer una profesión, a tener grados académicos y alcanzar otros niveles dentro del Poder Judicial. Así que ha sido una bendición de Dios ser madre y ser trabajadora. Es lo máximo”, exclamó.

La magistrada Pérez Ramírez  aseveró que en la institución las mujeres tienen posibilidad de crecimiento total “y se crece con el trabajo constante, con la responsabilidad y con ética, que es algo que quiere nuestro estado, resoluciones éticas y responsables, que en verdad es una respuesta a la ciudadanía. Así se crece, trabajando, estudiando, siendo ético y responsable”, sintetizó.

Con temas de fondo como Feelings o la ya clásica Señora, señora, de Denisse de Kalaffe,  Janeth Pérez Sánchez, jueza de paz desde hace ocho años --y en el Poder Judicial con una antigüedad de 20 años--, comentó que inició su labor como meritoria, luego se desempeñó como actuaria, y sucesivamente, fue secretaria judicial, proyectista, auxiliar de magistrado, secretaria de estudio y cuenta y jueza de paz.

“Mi carrera es mi vida, es fundamental. Me encanta trabajar aquí en la institución, ya soy parte de ella, es parte de mi formación y mi vida entera. Mi trabajo ha sido parte de mi vida, pero también mis hijas son mi prioridad, ellas son mi motor, para continuar, para seguir porque en la vida no solamente hay cosas buenas, también existen cosas malas. Pero sobre todo es la fuerza para salir adelante, obviamente los hijos, los hijos son el motor de una mujer”, aseveró.

Manifestó que el trato del presidente Priego Solís  ha sido excelente. “No tengo ninguna queja. Ha demostrado que es una persona humana y nos ha consentido”.

         En tanto, la señora Guadalupe Cano Mollinedo, quien labora en Macuspana, explicó que trabaja hace 35 años en el Tribunal Superior de Justicia. “Empecé de actuaria y actualmente soy secretaria judicial. He trabajado tranquilamente en Cárdenas, Teapa y ahorita en Macuspana. He dejado mi vida en el Poder Judicial y estoy conforme”.

Señaló que en convivios anteriores con motivo del Día de las madres fue la ganadora de una televisión y una licuadora. Ahora, la suerte la premió con un minisplit.   

Doña Elumilda Requena Hernández también es ordenanza y está asignada al juzgado quinto civil desde hace seis meses. “Tengo 19 años trabajando en el tribunal. Empecé como meritoria durante la gestión del magistrado Javier López y Conde. Estuve en Cunduacán, de ahí me pasaron a los juzgados de paz, y de ahí  al Consejo de la Judicatura”.

Explicó que por su propia actividad camina mucho --algunos compañeros la llaman con cariño Chanclita veloz--, pero “me gusta mi trabajo. Tengo dos hijos, una trabaja en el archivo, es Karina. El otro estudia la universidad, con mi trabajo he podido ayudarlo”, contó al indicar que ya anteriormente había ganado un refrigerador grande y una plancha.

         Geomara Medina Amador, asistente de sala en el juzgado de oralidad de Macuspana, quien es madre de un menor, relató que terminó su carrera, hizo servicio social en el juzgado civil de Ciudad Pemex, ahí se quedó y posteriormente obtuvo su plaza como asistente en el juzgado de oralidad.

“Ha sido difícil ser padre y madre, pero una como madre tiene esa fuerza para seguir adelante, y más por los hijos, dijo la ganadora de una tablet al agradecer este tipo de encuentros porque son “un incentivo, es un regalo para nosotras”.

 

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